Cuando llegue al sitio señalado me detuve ante el portal, un guardia se acercó con una planilla y me miró
-Señorita tendría la amabilidad de decirme su nombre
-Analia R.
El guardia hojeo sus planillas ¿tiene invitación?.
-El cadáver exquisito beberá el vino nuevo- recite la cita que era el pase de entrada.
-Adelante señorita, acuérdese que si desea beber lo “especial” debe aclarárselo al barman.
Sonreí – Muchas gracias por su aclaración – espere a que el guardia se moviera y me abriera las rejas del portón para entrar con el coche, visualice el lugar para estacionar en un lugar cómodo y de fácil acceso y salida en caso de que nuestros planes se fueran de las manos. Baje del coche ante las miradas de los que estaban en el exterior respirando aire fresco o que como yo recién llegaban, tome mi cartera y me dirigí taconeando por un caminito al interior de la casa. Atravesé el umbral de la puerta y la sala estaba atestada de gente, los sillones ocupados, las mesillas llenas de botellitas y vasos con bebidas alcohólicas, el aire mezclado con el humo de los cigarrillos; al igual que en el exterior las miradas curiosas y predadoras siguieron mis pasos, una escalera llevaba al primer piso seguramente a las habitaciones donde se escapaban algunas parejas a encontrar un poco más de intimidad. Me acerque a lo que habían improvisado como una barra.
Apoye mi cartera sobre la barra-Dame un daiquiri de fresas y agrégale el toque fuerte por favor-ordené al chico de los tragos. Este me dio una mirada evaluativa y me sonrió.
-Claro señorita, solo espere un momento
Asentí y en cuanto este volteo lance un suspiro yo también me di vuelta apoyando mi espalda en la barra para tener la vista panorámica de toda la sala
No se veía a Alex por ningún lado, pero sería él que me marcaría como la conquista de esta noche. El joven de los tragos me siseó para llamar mi atención, volteé levemente para tomar el vaso con mis manos- Por favor tenga cuidado- me aconsejó haciendo énfasis en la palabra cuidado refiriéndose a que mi trago no cayera en bocas humana; asentí con mi cabeza y volví mi atención al resto de la sala.
Bebí un pequeño sorbo del vaso a pesar del alcohol aprecié que la sangre tenia gusto a fresco. Me relamí los labios nunca había saboreado tan buen trago “especial”.
-Hola- dijo una voz a mi lado, una voz que yo conocia.
Gire levemente mi rostro para observarlo, alce una ceja- mnn . murmuré dándole una evaluadora mirada de pies a cabeza a Alex. -¿Si?
-Estaba pensando en invitarte una copa- dijo Alex apoyándose con un codo en la barra y su rostro en el puño de su mano.
Sonreí sarcásticamente ¿Eso era su frase de conquista? – No gracias, ya tengo uno – levante mi vaso
-Me refería a uno nuevo en cuanto termines ese.
-¿Intentas embriagarme? ¿Esa es tu mejor maniobra de conquista? –solté una leve risa- Chico busca alguna que caiga en eso por que en mi no lo vas a encontrar.- Acerque mi cuerpo al suyo, levante una mano para acariciar con la punta del dedo índice su mejilla y susurre en su oído- Hueles bien- me aleje lo suficiente para mirarlo fijamente a los ojos- Ahora se un buen chico y vete por ahí... si no encuentro algo más delicioso que tú, tal vez te busque esta noche.
Alex pestañó como queriendo disipar la niebla en sus ojos y luego se retiró integrándose con la multitud de la sala.
-Humanos- dijo alguien a mi otro lado
Lo mire, debía tener alrededor de 24 años, su cabello casi rapado, vestía elegantemente. Me sonrió pero su sonrisa no llego del todo a sus negros ojos. – Soy Martín .
-Analia- Dije- Al menos tu tuviste la decencia de presentarte.
- Pequeño detalle importante. Los humanos a veces se ciegan con sus propios deseos- dirigió una leve mirada a la multitud- Son tan ingenuos que no ven más allá de la realidad
Bebí otro trago de mi vaso- Creo que todos tenemos nuestro limite de ceguera, hasta nosotros. – volví a relamerme los labios ante el sabor de la sangre.- He probado bebidas especiales pero ninguna tan bien hecha como esta.
Martín sonrió – El chico sabe preparar los tragos como corresponde- Le hizo una seña al barman para que le sirviera una bebida- Pero claro no se compara con la verdadera fuente.
“Fuente” con esa palabra los vampiros nos referíamos a beber de los humanos. Y este vampiro comparaba la bebida con beber directamente de la fuente. – Las veces que he deseado beber de una fuente pero me he tenido que controlar- hice una mueca de disgusto – y ese chico olía delicioso – mire hacia la multitud donde estaba Alex.
-La estúpida regla de la sociedad de los cazadores nos limitan. Somos depredadores y ellos son nuestras presas, tampoco vamos a eliminar a nuestras fuentes podemos beber de ellos sin que se den cuentan y crean que les bajo la presión nomás.- Martín tomo el vaso que le alcanzó el barman y lo llevo a sus labios- Puedes tener tu pequeño momento se saboreo con tu presa. Búscame en una hora y los llevaré a un lugar que solo van algunos. Pero para eso deberás marcar a tu territorio si pasas la prueba entras.
Martín se alejó y me dejo sola con mis pensamientos, seguí bebiendo de mi vaso mientras pensaba lo recién charlado. “Marcar mi territorio” mejor dicho se refería a marcar a mi presa, mejor dicho debía marcar a Alex. Quien justamente se encontraba rodeado de dos chicas rubias mellizas, y Alex o era un buen actor y fingía tener interés o realmente estaba disfrutando de tener la atención de las mellizas pero lo dudaba por que podría apostar tranquilamente el auto de los cazadores que las hermanas eran vampiros.
Los ojos de Alex se movieron en mi dirección y se encontraron con mis ojos, le di mi mejor sonrisa seductora, lo mire incitándole a seguirme y me moví entre la gente esperando que me siguiera, me uní al grupo de gente que bailaba al ritmo de la música que sonaba por parlantes. Moví todo mi cuerpo adaptándome al ritmo, sacudí mi cabello con un movimiento de cabeza y busque a Alex con la mirada. Él ya estaba a mi lado tomando con sus manos mis caderas para atraerme a su cuerpo.
-Me llamo Analia por si te interesa.
Alex torció sus labios en una sonrisa. – Jaime
-Un placer Jaime.
-¿Ahora no me rechazas?
- mmm no..- mi mano se poso sobre su hombro para deslizarse hasta su nuca y aferrarse a su cabello
-Podría ser yo el que te rechace ahora.
-No lo creo
-Lo dices muy segura
-Por supuesto- acerque mis labios a su oreja – por que tengo la posibilidad de estremecer tu mundo si sabes lo que te conviene, de darte una pequeña sorpresa que jamás imaginaste.- mordí el lóbulo de su oreja con mis colmillos teniendo cuidado mientras percibía que Alex se estremecía. Mi mano que no sujetaba su nuca se desplazo acariciando su pecho, pasando por sus abdominales y llegando al borde de la cintura de sus pantalones donde Alex detuvo mi mano.
Sus ojos buscaron los mios intentando descifrar mis acciones, hice un puchero con mis labios- Cariño...¿por que me detienes? debo hacer que sepan que sos mío esta noche, no quiero que otra se aproveche de ti – le guiñe un ojo esperaba que Alex comprendiera que necesitaba darle una pequeña mordida en el cuello.- A menos que seas tímido y no te guste mucho mostrar afecto en publico...- mis labios besaron debajo de su oreja- Me gusta como hueles.- segui bajando hasta llegar al punto donde la sangre latía con más fuerza, le lamí dándole un aviso- ¿Quieres que te enseñe como puedo hacer estremecer tu mundo?
-..Si...cambia mi mundo- La voz de Alex estaba ronca pero su mano seguía sujetando firmemente la mía que estaba quieta en la cintura de sus pantalones, me dio un apretón que interprete como el aviso de que tuviese cuidado.
Eche un vistazo para controlar que ningún humano estuviese demasiado atento a nosotros y entonces mordí su cuello para dejarle mi marca, mi esencia extrayendo apenas un leve sorbo de su sangre en mi retirada. Lamí con la lengua mis labios y observe a Alex quien todavía tenia los ojos cerrados y la respiración un poco descontrolada.
Atraje con un dedo en su mentón su rostro al mío, le di un casto beso a sus labios y le sonreí –Puedo hacer mucho más que eso- acaricie su boca con la yema de mis dedos.- ¿Qué piensas?
Supe antes de dar vuelta levemente mi rostro quien era el que poso su mano en mi hombro, Martín se agacho para susurrarme las palabras. –Si todavía te interesa puedes seguirnos y veremos si tienes lo que debes..- Entonces se retiro dejándonos solos a mi y a Alex.
-¿Quién era?-pregunto Alex.
- Alguien que me paso la data que la verdadera fiesta no es aquí. Si no en otro lado. ¿Tu auto o el mío?
-El mío- Contesto Alex después de pensarlo por un minuto.
Pero cuando llegamos a lugar de destino donde Luis y yo fuimos unas semanas atrás y Lebo salio en nuestra ayuda. Y eso me dio una mal presentimiento de que las cosas se pondrían peor . Acaricie el lugar donde Luis me habia mordido con un deseo de que esta marca invisible funcionara si estuviéramos de malas.
1 comentarios:
Estarían fingiendo, pero la tensión senxual se palpaba claramente.
Menos mal que ahora tengo el siguiente capítulo para leer y podré enterarme que pasa en ese sitio.
~Ade~
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