Capítulo 25
Lebo me rodeo rápidamente, Astor no podía paralizar a Lebo completamente mirando fijamente a Astor.
-Hombre lobo – Astor sonrió- creíste que podían escapar fácilmente.
Lebo gruño como respuesta.
-Sabes- Astor siguió hablando- Tuve muchas dudas acerca de ti, tu tienes un mejor control contra mi parálisis q los demás lobos. Igual que la otra señorita que casi me muerde el otro día. Ella es un lobo sin dudas...pero también tiene algo de vampiro. ¿ O sea...?
-Cállate- escupió Lebo interrumpiéndolo.
-Tu tienes algo de vampiro en tu sangre tambien. Tal vez de un abuelo, tal vez de un bisabuelo... por eso no eres lider de tu manada por que no eres un lobo puro.
¿El lobo tenia algo de vampiro? ¿Cómo no lo había visto antes? Eso explicaba por que lograba tener un control sobre mí. El glamour vampiro fusionado con el control del lobo hacia estragos. Eso explicaba todo...absolutamente todo.
-Eres realmente molesta- dijo una voz femenina.
-Señora.- Saludo Astor.
-¿Ahora tenemos que lidiar con un saco de pulgas con colmillos?
-Si pero bueno podemos matarlo.
-No. Me interesaría investigarlo un poco más asi que mejor reténganlo también
Un zumbido paso rapidamente por mi lado. Lebo gimió y se llevo una mano al muslo- ¡Maldita sea! – se arranco el dardo.
-Exactamente. – Astor sonrió aun más cuando Lebo cayó al suelo- Ahora nos volvemos a encontrar. Quisiera matarte de una vez por toda pero mi señora no quiere eliminarte todavía.- le agarro el mentón y la observó directamente a los ojos.- Ahora princesa vamos a dormirte un rato.
Y mis ojos se cerraron. Todo se volvió más oscuro y cuando la luz volvió estaba una vez más atrapada en esa habitación pero esta vez no estaba atada y Lebo estaba a mi lado. No habría segunda escapatoria. Observe la ventanilla demasiado pequeña y la luz del día ya no estaba. Uno de mis brazos estaba arremangado y se notaba el pinchazo. Eso explicaba por que había estado inconsciente demasiadas horas y que la única luz era la de la Luna Esto ya se estaba convirtiendo en una rutina. Una maldita rutina... la cual quería terminar de una buena vez.
-Fantástico- murmuré y me arrodille al lado de Lebo tomándole el pulso en su cuello. Este latía rápido y su respiración era agitada. Esto no era nada bueno. –Lebo –susurré y mi mundo se dio vuelta en un instante. Me encontré de espalda en el suelo y con el cuerpo de Lebo sobre mi cuerpo, me gruñó salvajemente. Mis manos estaba sujetas sobre mi cabeza fuertemente con las suyas. Su aliento chocaba con el mio, sus ojos me miraban descontrolados. Me gruño una vez más. ¡Oh oh!...el chico estaba en forma de lobo salvaje, fuera de control y en posición dominante; no me quedaba otra que hacerme la sumisa. Obligue a mi cuerpo a no luchar contra el suyo, a relajarse para que él lo sintiese. Lo observe fijamente a los ojos unos minutos antes de ladear mi cabeza y apartar la vista hacia un costado y espere por su reacción.
El “lobo” gruño, yo por agradecía que todavía se encontrase en forma humana. La punta de su nariz me rozo por detrás de la oreja y aspiro. Frotó su rostro a lo largo de mi cuello. Mi pulso se aceleró. Acomodó mis manos para sujetarla solo con una de las suyas y dejar la otra libre para poder acariciarme. Sus dedos se deslizaron por mi cabellos, por mi frente y mi mejilla, su boca beso mi cuello, lamió mi piel, hizo su recorrido hasta llegar a mi boca...
Se tomó su tiempo en degustar mis labios lamiéndolos y besándolos. No me atreví a responderle como no me atreví antes a mostrar alguna reacción ante su dominancia. Lebo gruñó y mordió mi labio inferior, el dolor me hizo abrirlos, ocasión que aprovechó para profundizar el beso. Era un beso salvaje, mis sentimientos estaban nublados, a pesar que Lebo me atraía en cierta forma no lo veía como un hombre que me gustase de esa forma. El podía controlarme o dominarme pero no se sentía como...Luis. No era la misma reacción, la misma explosión que sentía cuando Luis me había besado. Quería a Luis. Y su nombre se me escapo entre beso y beso. Lebo se detuvo y se tensó. Me aventuré a mirarlo a los ojos. Sus ojos parecían más humanos ahora pero estaban llenos de conflictos, Cerró sus ojos y se apartó de mi hacia atrás sentándose en el suelo. Sus manos se fueron a su propia cabeza y se aferraron a sus cabellos.
- No podías decir mejor palabra.- Hizo una mueca de disgustó- ¿Dónde esta tu Luis?
Pestañee confusa ¿Qué?
-Olvídalo.
-¿Qué? – volví a decir.
- Tu no entiendes nada.- gruño
Me enfurecí y no me importaba que estuviese con un “lobo” enojado en estos momentos- ¿Qué no entiendo? Tal vez si me hubieses dicho que eras en parte vampiro comprendería mejor.¿No crees?. Perooo nooo. claro que no.
-¡Eres mía! A tu Luis no le importas por que sino ya te hubiese rescatado. ¿Dónde estuvo cuando lo necesitabas? Solo yo he estado rescatándote y ayudándote a cada rato.
- ¡Eres un idiota! – me incorporé del suelo y me acerque a la puerta y la patee. Esta no cedió en lo absoluto.- ¡Aaarrrggg! Y no soy tuya.
- Lo siento pero ya te reclamé. Eres mía...
-No me has mordido como para reclamarte.
-Te saque sangre de tus labios. Como lobo puro tendría que morder tu cuello para hacerlo oficial pero como vampiro-lobo puedo reclamarte con solo probar tu sangre. Una sola gota se sangre y ya tengo un lazo contigo...
-Claro que solo puedo hacerlo cuando hay luna. Y esta noche hay luna.
-Eres un maldito...- por primera vez los insultos se le quedaron atrapados en su boca por la indignación
Lebo se encogió de hombros.-Y puedo ver tu mente. Y se en quien estabas pensando cuando nos besábamos. ¿No soy lo suficiente hombre para ti?
-Te odio.
-Y yo te deseo... pero se que este no es el momento todavía, una vez que salgamos de aquí... Al final de la noche tú también me desearas...
-Nunca.
-Eso dices ahora pero... recuerda que te uní a mi. Tu piel arderá, estarás tan excitada por mi que te dolerá tanto y solo yo puedo darte ese placer de calmar tus ansias. Arderás por mi como el fuego que esta en su mejor momento. Y no podrás pensar en nada más que en sentir. Tu mente estará nublada, llena de humo... Fuego Negro cariño.
- Nunca... me tocaras de esa manera.
-Cambiaras tus palabras. Ahora veamos como salimos de aquí.
Temblaba de la rabia. Mis uñas se clavaban en la palma de mis manos. No iba a sacar nada golpeándolo a él. – Aaarrgg- grite de la frustración y golpee la pared de cemento. La sangre se deslizó por los nudillos lastimados.
-Tonta - murmuró Lebo. La puerta se abrió de golpe y tres vampiros armados con pistolas acompañaban a Astor. Astor nos miro y sonrió – mmmnn ¿se acabo la alianza
Lobo–vampiro? ¿Los tortolitos están peleados?
- Vete a la mierda- murmuré
- ¡Chica! Que boca tan fina. Ahora... vamos a salir y no quiero nada raro entre ustedes.
El grupo nos traslado hasta el exterior, al parecer nos iban a mover de lugar. Para seguridad de ellos. Nos obligaron a subir a la parte trasera de la camioneta con las manos atadas en nuestra espada con cadenas gruesas.
No sé a donde nos llevaban. Ya habíamos pasado unos cuantos kilómetros. Mire por la ventana a la noche.. La luna estaba en alto no debían ser más de la una de la madrugada. No tenía ningún fuego sexual ardiendo dentro de mi. Tenía fuego de rabia, de ansia de venganza. Estaba harta de los sucesos que se dieron. Pero antes de ocuparme de todo lo otro tenia q ocuparme de zafar de esta situación de rehén y eliminar a Vanesa de una vez por todo. Y después...me ocuparía de convertir en alfombra al lobo.
Pero también el ansia era que algo iba a pasar pronto. Muy pronto. Necesitaba sacarlo fuera de mi cuerpo. Cerré los ojos. Mis manos estaban atadas por lo tanto no podía improvisar. Mi mente estaba llena de niebla blanca, pero entonces un haz de luz la aparto. Esa luz provenía de los faros de un auto. No podía ver la persona que lo conducía pero tenía la sensación de saber de quien se trataba.
-No seas idiota- murmuré.
¿Qué has dicho? – Dijo la voz de Lebo.
Mis ojos se abrieron y volvieron a la realidad dentro de la camioneta. Mire al frente, esperando a ver el auto.
-¿Qué ocurre?- insistió
Solté un gruñido de frustración. – Nada-
Y entonces vi el auto viniendo frente al nuestro. La camioneta se detuvo con un chirrido y el auto de adelante nuestro también. La vi bajarse del auto a la tonta de mi amiga Lara que había venido a rescatarme.
- Bueno, Bueno al final el pececito mordió el anzuelo y lo mejor de todo es que vino sola al parecer- Dijo Astor desde el asiento de adelante
Lara se cruzó de brazos apoyándose en el capo del auto y miró al interior de la camioneta.
-Ustedes manténganse tranquilitos- ordenó Astor.
Rodee mis ojos. Cristhian no dejaría ir a Lara sola por nada en el mundo. A lo sumo estaría muy cerca y escondido esperando el momento para actuar en el momento justo.
De los otros dos autos que nos habían escoltado se bajaron los ayudantes de Astor llevando sus armas. Estas apuntaron a Lara.
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